Enfermeras VIP, derechos sociales y la práctica privada en Trabajo Social

 Hace unas semanas, las enfermeras se han movilizado para denunciar las precarias condiciones de empleo y el impacto que esto tiene en sus vidas y en las de las personas a quienes atienden. No hace falta mencionar lo indispensable de la labor de cada profesional de la enfermería en nuestra sociedad. En el trabajo social también se experimentan condiciones laborales precarias que reflejan violencia estructural y poco o ningún reconocimiento a la importancia de esta profesión. No obstante, los modos de afrontar estas condiciones laborales indignas son muy diferentes.

Comparativa de respuestas ante la precariedad laboral

Steve Burghardt (2021) hace una comparación interesante respecto al modo en que las enfermeras, maestras y trabajadoras sociales en Estados Unidos han afrontado las condiciones laborales precarias. Menciona ejemplos entre 2016 y 2019 donde el magisterio y la enfermería han optado por modos colectivos como huelgas y manifestaciones. En contraste, señala: «For social workers, however, the only option seems to be much more individualized and free-market: private practice» (p. 63).

En Puerto Rico, el magisterio logró un aumento salarial en el 2022 a través de manifestaciones y diversas formas de resistencia. Actualmente, las enfermeras también están organizándose para defender sus derechos laborales. No obstante, desde el trabajo social se observa menor activismo de parte de sus profesionales. En convocatorias y manifestaciones relacionadas participa un grupo muy reducido de profesionales del trabajo social.

El auge de la práctica privada frente a la organización colectiva

Por el contrario, cada vez son más frecuentes los mensajes, mentorías y opciones relacionadas con el trabajo por cuenta propia. Se observan más anuncios sobre cómo iniciar la práctica privada que sobre organizarse colectivamente para buscar soluciones. Sin embargo, si las agencias de trabajo social proporcionaran un conjunto equivalente de opciones financieras y creativas, ¿alguien duda que muchos más empleados buscarían quedarse en lugar de desear irse? (Burghardt, 2021, p. 63).

En un programa televisivo una enfermera decía lo siguiente:

“Llevamos años en esta lucha y no nos hacen caso. ¿Qué más vamos a hacer? Pues, prepárense cada uno de ustedes para cuando lleguen a un hospital o vayan guardando los chavitos y empiecen a contratar enfermeros VIP… Si todos los enfermeros de este país se van a huelga y nadie va a trabajar, nadie llega a los hospitales a trabajar, ¿qué van a hacer los hospitales?…”.

Esto suena a un grito de desesperación y alerta. Esta enfermera le dice a todo el pueblo que estos reclamos no son solo de ellas, es de todos porque las consecuencias no serán solo para las enfermeras, sino para cada persona que necesite sus servicios. También, nos está dejando saber que toda esta situación la está llevando a ofrecer su trabajo de forma privada para que la gente le pague directamente ese servicio de calidad que ella puede ofrecer.

El impacto del modelo «VIP» en los derechos sociales

Imaginemos que gran parte de las enfermeras decidieran por esta solución, sería el caos, ya que esto sería la consumación total del neoliberalismo y el entierro final de la salud como un derecho. ¿Quién va a poder pagar una enfermera VIP? Igualmente, ¿qué tanto podrá hacer una enfermera privada si el sistema hospitalario colapsa? Del mismo modo, imaginemos que las maestras también abandonen el sistema público para ofrecer de manera privada sus servicios de educación en el hogar, tutorías u otros servicios educativos. ¿Quién se quedaría entonces en el servicio público para garantizar el acceso a la educación como derecho?

En Puerto Rico, la falta de empleos en el sector público y las condiciones laborales en la profesión son de las razones por las cuales profesionales del trabajo social han decidido por el modelo de la práctica privada o independiente. Pero, ¿qué sucede con el servicio como derecho que debe ser garantizado por el Estado si la mayoría de las profesionales del trabajo social ubicadas en las instituciones públicas se van por cuenta propia? ¿Quién va a pagar por sus servicios? ¿Qué tanto se puede lograr desde ahí, si de todos modos van a necesitar el andamiaje del Estado para canalizar servicios?

Hacia una práctica privada ética y comprometida

La práctica privada del trabajo social en Puerto Rico requiere apoyo para desarrollarse de manera coherente con los principios y la ética profesional. Es fundamental que los profesionales que adopten esta modalidad mantengan una postura autocrítica frente a las lógicas hegemónicas que puede conllevar. Deben rechazar prácticas que exploten a los participantes o capitalicen el sufrimiento humano, evitar la autoexplotación bajo el pretexto de flexibilidad y emprendimiento, y resistir la individualización y competencia entre colegas por conseguir más «clientes”.

Por el contrario, esta práctica debe fundamentarse en el manejo consciente de sus contradicciones para continuar defendiendo los derechos humanos y el servicio como un derecho social y económico. Es esencial que promueva un enfoque colectivo basado en la colaboración y cooperación, y que busque legitimación a través de regulaciones que garanticen prácticas de calidad, estableciendo límites claros desde los lineamientos del trabajo social.

La necesidad de una resistencia colectiva

No obstante, la práctica privada frecuentemente mantiene vínculos directos con fondos públicos o servicios gubernamentales de trabajo social, razón por la cual la demanda de mejores condiciones laborales en el sector público nos concierne a todos. Para esto se requiere más que un Colegio que organice estrategias de resistencia, lo cual lleva haciendo desde hace años. Lo que necesitamos es la voluntad de cada profesional para organizarse, fuera de las redes sociales, y aportar de distintos modos a las formas de resistencia y lucha que se generen.

Las acciones de las enfermeras deben llevarnos a reflexionar respecto a qué estamos haciendo las trabajadoras sociales. Su salida a las calles para resistir y denunciar nos recuerda que la salvación es colectiva, mientras que la autodestrucción es individual. Es nuestro momento de trascender y actuar colectivamente; de lo contrario el avasallador neoliberalismo continuará consumiendo nuestra profesión.


Nota: Agradecemos a la profesional del trabajo social Nélida Rosario Rivera por la colaboración en la redacción de este escrito.

Referencias: * Burghardt, Steve (2021). The End of Social Work: a defense of the social worker in times of transformation.

Juliá Vélez, G. y López Torres, J. (2007). La autogestión del/la trabajador/a social… (Tesis de maestría no publicada). Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras.

Carrión, I., Navarro, Y., Ortiz, H. & Padilla, N. (1991). Práctica privada del Trabajo Social: Conocimientos, destrezas, roles y actitudes de los miembros del Colegio de Trabajadores Sociales, asociadas con la práctica privada del Trabajo Social. (Tesis de maestría no publicada). Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras.

Huertas Sosa, M. L., & Ramos Cruz, P. D. (2015). Reflexiones sobre la vinculación de la práctica independiente del trabajo social de un proyecto profesional en Puerto Rico. Voces Desde El Trabajo Social, 3(1), 17-42.

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